Navidades 2015
5 (100%) 17 votes

Amigos, después de las vacaciones navideñas vuelvo a la carga con el blog 🙂 Han pasado ya varios días, era veinticuatro de Diciembre, Nochebuena, había pasado el día viajando en autobuses y llegué al atardecer al hostel de Panama city. Decidí cenar pronto, estaba sólo y quería quitarme La cena cuanto antes. Mi objetivo esos días era encontrar un velero que me llevase a Cartagena, pero encontré mucho más que eso..

En el hostel reinaba un ambiente festivo, pronto hicimos un buen grupo y decidimos celebrar la nochebuena por todo lo alto. La cuidad acompañaba, la música sonaba por todos los rincones, Romeo Santos y sus bachatas calentaban la noche mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo y el ambiente en las calles nos contagiaba, nos fuimos de rumba!! Esa noche creamos una pequeña familia, Valentina, María, Jade, Chechu, Martí.. pasamos buenos días en ciudad de Panama, cada vez éramos más y disfrutamos de la navidad a ritmo de guitarra. Mucho artista en el grupo, nos bajábamos a la calle a tocar la guitarra y cantar, pasamos noches enteras en aquellas escaleras, cantando y bebiendo, buenos recuerdos de una navidad inusual.

Panama lunas castle

El 28 de Diciembre partimos hacia Portobello, antiguo punto estratégico de la corona española en la costa atlántica por dónde embarcaba el oro proveniente de la colonias, saqueado por piratas bajo el beneplácito de la corona inglesa sus fortalezas y cañones rememoran tiempos de guerra. Allí nos esperaba el Rendevouz, un velero de 15 metros de eslora con el que surcaríamos los mares durante una semana hasta llegar a Cartagena.

La tripulación estaba formada por el Capitán Fabio, 48 años, italiano de vieja escuela y hecho a si mismo, maldice su suerte con una gesticulación y berborrea de insultos italianos que en varias ocasiones tuve que reprimir mis risas para no ser arrojado por la borda. Le acompaña Teresa, 26 años, caboverdiana, con conocimientos escasos de navegación intenta pasar los días sin vomitar demasiadas veces por el balanceo del velero, no sé muy bien cómo ha llegado a esta situación, me temo que ella tampoco. A la pareja le sigue Teresa, ocho meses, natural del velero. Es una monada, pelo rizado, ojos grandes y piel de chocolate con leche, no para ni un segundo, su objetivo primordial es coger todo lo que esté a su alcance para metérselo en la boca, tal es su afán que un día me dejó sin cigarrillos.

A la familia les acompañamos en la travesía Los Blastiardos, así nos bautizó Chechu, valenciano de 38 años, artista en estado puro, guitarra, armónica, cámara, nunca sabes por dónde te va a salir. Vendió la furgoneta que le acompañaba desde Estados Unidos para embarcarse rumbo Colombia. Ricardo, 23 años, suizo, aunque dice ser italiano para ganarse la confianza de los autóctonos. Su curiosidad no tiene limites, le encanta descubrir nuevas cosas, un aventurero de raza, trajo su caña de pescar suiza al velero pero no consiguió sacarle partido. Por último Jadeo Jones, 26 años, londinense de acento complicado, desorden y dulzura a raudales.

Navidades 2015 - Islas de San Blas

Seis días de travesía para el recuerdo, navegando por las paradisíacas islas de San Blas, fondeamos en algunas de ellas donde tuvimos el placer de conocer a los nativos de la zona, los indios kuna, como Bruce y Carlos, menudos figuras. Bruce estaba de visita en la isla dónde vive Carlos en solitario, con un par. Cuando llegamos ya llevaban unos aguardientes, sacamos el ron para estar a la altura pero no hubo manera de cogerles, sobretodo a Carlos, de sonrisa contagiosa y una frase en bucle, “is it ok?” nos atrapó con su constantes actuaciones, coñas y un sin fin de abrazos.

Llegó Nochevieja, las cervezas de la tarde nos habían quitado el hambre por lo que decidimos pasar de la cena e ir directamente al ron, eso si, con unas patatas fritas de acompañamiento. Una hora antes de las campanadas cogimos la zodiak y nos fuimos a la isla cercana dónde habíamos fondeado, los habitantes del pueblecito se reunían frente sus casas con la familia, pocos fueron los que quedaron sin que les felicitara el año, cientos de abrazos y buenos deseos, vaya subidón, nadie supo el momento en que pasamos de año, pero lo arrancamos eufóricos. La discoteca abrió, no había barra, sólo música, música muy alta, y nos entregamos al baile entre las miradas atónitas y risueñas de los autóctonos.

Fin de Año 2015 en Islas de San Blas

Partimos el día siguiente después de una reconfortante lasagna italiana, fueron dos días de travesía continuada, salimos con mucho viento y olas de cuatro y cinco metros, por la noche el mar se calmó y disfrutamos de la navegación bajo las estrellas, qué sensación de paz y tranquilidad, ya tengo ganas de surcar la costa guipuzcoana a bordo de La Rute!

Al amanecer de la segunda noche vislumbramos tierra, Cartagena nos abría sus puertas, misión conseguida, empieza un nuevo año de la mejor manera: Colombia, que razón tienen, el peligro es que te quieras quedar.

Llegada en velero a Cartagena

Print Friendly, PDF & Email

1 Comentario

¡Deja un comentario!

¡Escribe tu comentario!
Escribe tu nombre