La vida en Bocas del Toro es maravillosa, llevo una semana aquí y estoy feliz, no sé por dónde empezar, tan sólo han pasado unos pocos días pero siento que han pasado muchas cosas.

Napo en Bocas

Lo haré por partes:

Piscina Bocas del ToroLos apartamentos Monte Carlos. Julio y yo hemos alquilado una habitación en un pequeño edificio de dos plantas a las afueras del pueblo, tienen veinte habitaciones para alquilar pero estamos casi solos. Me recuerda a los moteles de carretera que salen en las películas americanas. Tenemos una habitación sencilla pero tiene todo lo que necesitamos, es grande, con cocina, aire acondicionado y seguridad 24horas. Estamos en el piso bajo, en la habitación nº1, tenemos una terraza con salida directa a una maravillosa piscina con gigantescas palmeras al fondo. A los lados de la piscina hay plantados unos rosales chinos que tienen unas flores preciosas de un color rosa brillante que les encanta a los colibríes de la zona. Casi todas las mañanas aprovecho para darme un baño en la piscina antes de salir de casa, es una sensación maravillosa, el sol brilla y reina la paz, me sorprendo de la cantidad de águilas que sobrevuelan la zona mientras me acomodo en la tumbona para leer el libro que me regalaste.

En Bocas el tiempo pasa despacio, el reloj parece que llevase otro ritmo. Es un pueblo pequeñito, el centro tan sólo son cuatro calles rodeadas de mar. Los lugareños se amontonan en las sombras de la calle principal, se escuchan saludos caribeños y la ciudad se va quedando desierta según avanza el día y el calor va apretando. Por las noches en las calles reina la quietud, la gente se refugia en los bares que tienen terraza con salida al mar. Es una zona turística y abundan los bares y restaurantes. Los precios son caros, casi más que en Madrid, frecuentamos los restaurantes locales dónde encontrar un plato de arroz con pollo por 5 dólares, comida de rancho, el viaje es largo y hay que ajustarse al presupuesto.

Selina Hostel

El Selina es un hostel con habitaciones compartidas en un edificio imponente ubicado en el centro de Bocas del Toro. Un largo pasillo te lleva a una terraza a pie de mar dónde la música nunca deja de sonar. Tiene una barra alargada, mesas de madera, un billar y diferentes espacios para relajarte en hamacas, tumbonas o sofás dónde poder charlar viendo los barcos pasar. Es nuestro segundo hogar y no hay día que no lo pisemos. Conocemos a todo el staff y nuestro grupo de amigos viven allí. Parece difícil pensar en un grupo de amigos cuando ha pasado tan poco tiempo, pero les he cogido mucho cariño. La lejanía de casa y las ganas de disfrutar de cada minuto que pasemos en esta isla como si fuera el último nos unen. Los idiomas se entrelazan, reina el español, pero en una misma conversación es fácil escuchar ingles, italiano o francés. La mayoría trabaja en el hostel como voluntarios, tienen diferentes oficios, desde camareros, recepcionistas a repartidores de flyers. Por su trabajo el hostel les da alojamiento y comida, no es mucho, pero este lugar tiene una magia especial que te envuelve y al final todos acaban quedándose más tiempo del que tenían pensado.

La hora de la cena es el momento de encuentro, subimos a la azotea y poco a poco todos van llegando, mientras bebemos algo y escuchamos música, entre risas vamos planeando la noche y la excursión del día siguiente, ya os contaré por aquí algunas de nuestras aventuras, de momento os dejo alguna foto del equipo.

teambocas

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