Rumbo al nuevo hogar…
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Llego al aeropuerto de Panama city en alerta, en mi cabeza resuenan las palabras de mi compañera de asiento en el avión, una joven nicaraguense que no entiende que hago viajando solo. Dice que Panamá es muy peligroso, y que a su primo que vive aquí ya le han robado varias veces. Muy maja, pero la cabrona me ha metido el miedo en el cuerpo. Nada mas llegar tengo que ir al cajero a sacar dinero, recuerdo el consejo que me dio mi madre cenando en el Cachivache la noche antes de salir, “intenta pasar desapercibido, que no sepan que eres extranjero”. El plan funcionaria mejor si no llevara el mochilon a la espalda. De todas formas ya se ocupa el cajero con unos potentes “Beeps” entre-pantallas de que se entere la gente que estoy sacando dinero.

Belén ya me avisó que en el viaje iba a tener que tomar muchas decisiones, y que a veces no era sencillo. Me enfrento a la primera, bus o taxi. En este tipo de viajes largos siempre he cogido taxi al llegar, no obstante me decanto por el bus, mi nuevo status de mochilero lo requiere. El conductor me echa la bronca por subir sin tarjeta de bus, al parecer no admiten efectivo. Yo le replico que en el avión no venden tarjetas para su autobús, la gente a mi espalda se empieza a incomodar por la situación hasta que un buen hombre me paga con su tarjeta. La suerte está de mi lado, espero que siga así!

Llego a la estación, tengo que coger un autobús nocturno, la chica de la ventanilla me dice que me apure, quedan 5 minutos para la salida de mi autobús y no hay tiempo para formalidades. Me dice asiento y anden y salgo corriendo. Me acomodo en mi asiento para las próximas 14 horas pensando en lo majos que son los panameños y sus costumbres de invitar a los autobuses, éste era de 30 dólares!

Sentada a mi lado viaja una joven chilena que está en su último año de carrera, estudia ADE como hice yo. Me dice que está muy interesada en el marketing y que tiene muchas ganas de empezar a trabajar. Yo le digo que ya tendrá tiempo para trabajar que aproveche para viajar y disfrutar. Ella se queda flipada, yo me quedo dormido, el jet lag aprieta.

Tramo final de la etapa, voy en una pequeña lancha destartalada que me lleva a Bocas del Toro, estoy cansado pero muy ilusionado por llegar, os dejo una foto del momento. He quedado con Julito en el muelle, son las 7 de la mañana. Como era de esperar en el muelle no hay nadie.

Bocas del Toro con Napo_1

Bocas del Toro con Napo_2

Bocas del Toro con Napo_3

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