Santiago de Compostela
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1 - Catedral de Santiago
Foto: Wikimedia // Dan Cotfas

Decía Álvaro Cunqueiro que “a Compostela se acerca uno como quien se acerca al milagro”, y no podía tener más razón. La capital de Galicia es un lugar mágico, casi místico, que provoca en el visitante una sensación de conexión total nada más pisar sus calles empedradas. Con una población que duplica su número de septiembre a julio debido a la llegada de miles de estudiantes, Santiago de Compostela es una ciudad de contrastes, donde la tradición se da la mano con la modernidad en un paisaje urbano que es considerado por muchos como un museo al aire libre. No habrá lugar en Compostela que no os sorprenda, que no consiga transportaros a otra época, que no deje una huella imborrable en vuestro alma de viajeros.

Galicia cuenta en su haber con numerosos lugares preciosos en su interior, ya os he hablado de la fantástica Ría de Vigo en otra ocasión, pero sin duda Santiago de Compostela se posiciona como la joya de la corona. No existe una época idónea para visitarla porque en cada momento del año Compostela os puede proporcionar cosas muy diferentes. En los meses de invierno, la ciudad es un hervidero de peregrinos y estudiantes que le dan un ritmo y una vida de las que pocas urbes gallegas pueden presumir. En verano, por el contrario, este flujo de personas se reduce en gran medida por la vuelta de los estudiantes a sus hogares, permitiendo una descongestión de la ciudad que se agradece a la hora de pasear por las estrechas calles del casco histórico. En cualquiera de los dos casos la lluvia será vuestra fiel compañera y es que no hay mes del año en el que la ciudad permanezca completamente seca, algo que los compostelanos, pichileiros de nacimiento o de adopción, tienen muy interiorizado y es que como dicen ellos “en Compostela a chuvia é arte”.

Lo bueno de Santiago de Compostela es que es una ciudad relativamente pequeña lo que la hace ideal para visitar en un fin de semana. Además, su ubicación estratégica nos permite desplazarnos en muy poco tiempo a otros lugares de interés de Galicia como Finisterre, Muros, Noia, Muxía o incluso la ciudad de A Coruña. Aunque os advierto de que Compostela es tan bonita que no querréis marcharos nunca.

DÍA 1

La mejor manera de comenzar a conocer la ciudad es partiendo de su casco histórico, desde el cual podemos desplazarnos sin problemas a la parte más nueva de la ciudad, conocida como el Ensanche, y a los dos campus universitarios que albergan auténticas joyas arquitectónicas. Desde la Rúa do Franco podemos callejear de manera ascendente y en forma de zigzag por tres de las arterias de la zona monumental de la ciudad.

2 - Panoramio
Foto: Wikimedia // Tevfik Teker

La Rúa do Franco, que termina en un acceso a la Alameda, aglutina casi todos los restaurantes y pequeños locales de comidas típicas gallegas. Hay para todos los gustos y colores: desde restaurantes especializados en marisco hasta aquellos que ofrecen el mejor cocido gallego, pasando por un sinfín de pequeños locales que cuentan con la carta más variada de tapas que os podáis imaginar. Si queréis comer bien y barato os recomiendo A taberna do Bispo, un local que cuenta con un amplio surtido de tapas que os harán la boca agua.

Además de los restaurantes, en esta pequeña calle se encuentran un gran número de locales de souvenirs y recuerdos, así como las tradicionales tiendas que venden los dulces típicos de la ciudad: la tarta de Santiago y las “pedras” de almendra.

A todos ellos hay que añadirles otro gran atractivo: los locales de “cuncas”. Para quien no esté habituado con este término deciros que las “cuncas” son una especie de cuencos en los que los gallegos acostumbran a beber vino. En el Franco se encuentran un gran número de bares que mantienen esta tradición y que han dado lugar a una curiosa ruta: la del París-Dakar Se trata de un recorrido que une los dos extremos de la calle a través de sus bares y que si bien no es tan sofisticado como el que podemos encontrar en Dublín para disfrutar de sus tradicionales pintas y un poco de poesía, no deja a nadie indiferente. Generaciones de estudiantes han probado, o al menos lo han intentado, todas las cuncas de los bares que conforman esta particular ruta.

3 - Colegio Santiago Alfeo
Foto: Wikimedia // José Luis Filpo Cabana

Hacia el final de la calle se encuentra uno de los monumentos de visita obligada: el Colegio de Fonseca, construido por orden del Arzobispo Xelmírez y hoy reconvertido en la Biblioteca Xeral de la Universidad.

Desde la Rúa do Franco subimos a la Rúa do Vilar, en donde se encuentra la Casa do Deán. Además cuenta también con el tradicional afé Casino, el antiguo cine, la pastelería La Mora, toda una institución para los estudiantes que buscan reponer fuerzas con sus dulces y bollos, y una sombrerería con tantos años tras sus espaldas que ya forma parte del ecosistema urbano. La Rúa do Vilar desemboca en la Praza de Praterías y en la Praza do Toural, desde la cual si subimos llegaremos hasta la Rúa Nova, plagada de puestos de hippies que venden todo tipo de productos de cuero. En Rúa Nova, en la que se encuentran dos residencias universitarias, también podremos visitar la tienda de Sargadelos, el Teatro Principal o la Iglesiabarroca de Santa María Salomé, la única de España dedicada a la madre del Apóstol Santiago.

4 - Porto
Foto: Wikimedia // Laszlo Daroczy

Si seguimos subiendo llegaremos a la Rúa de Calderería, una larga calle plagada de pequeñas tiendas de muy diverso tipo desde la que podemos llegar a las Facultades de Geografía e Historia y Filosofía. Las dos tienen una fachada imponente pero vale la pena entrar en la de historia para visitar su biblioteca, sin duda la más bonita de todas las facultades de Santiago. 

5 - Facultad de historia
Foto: Iago Pillado

Desde un lateral de la Facultad de Geografía e Historia podemos llegar hasta el Mercado de Abastos, un espacio que en los últimos años ha vivido una remodelación total y que hoy cuenta con algunos de los locales más “chic” de la ciudad. Tras un paseo por los puestos del mercado, volvemos a Calderería para llegar hasta la Praza de Cervantes, desde la que bajaremos por un lateral de la Catedral hasta llegar al imponente Obradoiro, previo paso por un pequeño arco en el que siempre hay algún artista callejero amenizando a los turistas con su música. 

6 - Parador de Santiago
Foto: Wikimedia // Armando González Alameda

En el Obradoiro podremos disfrutar de una espectacular vista a la fachada principal de la Catedral, que en los últimos años ha estado cubierta de andamios por las obras de conservación a las que ha sido sometida. Aunque ahora ya es posible apreciar sus dos torres (si os fijáis bien veréis que la derecha está un poco más inclinada que la de la izquierda) sin obreros que lo impidan, todavía no es posible acceder al tempo por la puerta principal sino que para ello tendremos que desplazarnos hasta la Praza de Praterías. A la que sí se accede desde el Obradoiro es a la oficina de visitas guiadas a las cubiertas de la catedral, una oportunidad que no debéis dejar escapar puesto que las vistas sobre la ciudad son espectaculares.

Además de la Catedral, en el Obradoiro también se encuentran el Pazo de Raxoi y el Hostal dos Reis Católicos, construido como hospital por orden de los Reyes Católicos.

Si subimos por el lateral derecho de la Catedral, llegaremos a la ya mencionada Praza de Praterías, donde se encuentra la Casa do Cabido y la famosa fuente de caballos. Subiendo las escaleras llegaremos a la Praza da Quintana, dividida en dos por unas escaleras. En lo alto de ellas, Quintana de Vivos, se encuentra la Casa da Parra, y a mano derecha y subiendo unas pequeñas escaleras uno de los locales más famosos de toda la ciudad: Casa das Crechas. La parte inferior de la plaza se denomina Quintana de Mortos.

7 - Plaza de las plater
Foto: Wikimedia // Diego Delso

Si en vez de a mano derecha en el Obradoiro nos vamos hacia la izquierda, llegaremos a la Rúa San Francisco donde se encuentra la Facultad de Medicina y que termina con una imponente vista al Convento e Iglesia de San Francisco. Aquí terminaría la zona monumental para dar paso a lo que se conoce como Campus Norte, en donde se encuentran las Facultades de Educación, Enfermería, Económicas, Filología y Comunicación. Ésta última merece la pena visitarla pues es uno de los dos edificios de la ciudad diseñados por el arquitecto Álvaro Siza y uno de los referentes de arquitectura moderna de Compostela.

Desde la Rúa San Francisco también podemos subir hacia San Roque por una cuesta que ha dejado a más de uno sin respiración. Lo bueno es que nada más llegar, y a mano derecha, se encuentran un par de locales que cuentan con unas terrazas interiores espectaculares. La del Hotel Costa Vella os dejará sin palabras. Bajando por San Roque llegaremos hasta la entrada de los peregrinos a la ciudad, el barrio de San Pedro, una zona que en lo en los últimos años ha ido ganando en popularidad y que ya se conoce como el Soho compostelano. Entre sus tiendas vintage y bohemias también se encuentran un par de restaurantes ideales para hacer un alto en el camino y comer.

8 - Rua San Pedro
Foto: Wikimedia // P. Lameiro

La tarde está destinada a ver los parques más famosos de la ciudad. Al lado de San Pedro se encuentra el Parque de Bonaval, una amplísima explanada de verde en la que, y siempre que el tiempo lo permita, los estudiantes pasean y hacen picnics. La entrada a este recinto está marcada por la presencia de la Iglesia y el Convento de San Domingos de Bonaval. La iglesia, datada en el siglo XIV, cuenta en su interior con el Panteón de Gallegos Ilustres donde reposan los restos de algunas figuras ilustres de la cultura gallega como Rosalía de Castro, Castelao o Ramón Cabanillas. En el convento, por su parte, se encuentra el Museo do Pobo Galego, cuya visita merece la pena para disfrutar de la escalera triple de caracol de Domingo de Andrade.

9 - Pano Bonaval
Foto: Wikimedia // Lansbricae
10 - Escalera de caracol
Foto: Wikimedia // José Luis Cernadas Iglesias

Enfrente a ambas construcciones religiosas, y en un claro contraste de arquitectura barroca y arquitectura contemporánea, se encuentra el CEGAC, el Centro Gallego de Arte Contemporáneo, diseñado también por el portugués Álvaro Siza.

Continuando por la Rúa Virxe da Cerca y desviándonos hacia la izquierda llegamos al Parque de Belvís, que cuenta con una extensión de más de 30.000 metros cuadrados. Pasear por sus caminos o tumbarse al sol en su explanada verde os ayudará a reponer fuerzas. También en Virxe da Cerca se encuentra uno de los pubs más emblemáticos de Compostela, el Pub Momo, un local muy pintoresco que cuenta con una magnífica terraza interior. 

Para llegar al siguiente espacio verde tenemos que andar un poco. Se trata del Parque de Galeras, un espacio más pequeño que Belvís o Bonaval pero que cuenta con un atractivo a mayores: las ruinas de la Finca do Espiño. Una preciosa construcción modernista cuya rehabilitación sigue en el aire.

Para terminar el día regresaremos por Galeras hasta la Alameda, el último gran parque de la ciudad. El recinto cuenta con diferentes puntos desde los que se pueden observar algunas de las mejores vistas de Compostela y su Catedral y a los que se puede llegar recorriendo el camino de tierra que rodea la parte central de la Alameda. No dejes de haceros una foto con la estatua de “As Marías”, dos mujeres muy conocidas en la ciudad. Y como broche final qué mejor que tomar algo en alguna de las terrazas ubicadas al inicio de la Rúa do Franco.

11 - Lacoru a Jacobeo
Foto: Pxhere // Dominio Público

DÍA 2

El segundo día será mucho más relajado que el primero. Visitada ya la zona monumental de la ciudad nos quedaría por ver el conocido como Ensanche y una de las construcciones más famosas de Compostela: la Ciudad de la Cultura.

Debido a su ubicación, algo alejada del núcleo urbano, lo mejor es reservar la mañana para visitar la Ciudad de la Cultura. Si no contáis con coche propio tendréis que coger el autobús (líneas L9 y C11) que pasan cada hora por diferentes puntos del centro. Los horarios suelen cambiar en función de la época del año por lo que es recomendable que los consultéis con antelación.

12 - Ciudad de la cultura
Foto: Wikimedia // Santiago López Pastor

Dentro del propio complejo de la Ciudad de la Cultura, diseñado por el arquitecto Peter Eisenman, podréis disfrutar de la Biblioteca y Archivo de Galicia y del Museo Centro Gaiás. En el exterior no os cortéis intentado subir por las rampas que conforman la estructura exterior o haciendo fotos a la Bola de libros, una escultura de Alicia Martín que se ha convertido en toda un símbolo del lugar. 

Antes de abandonar el complejo, que hará las delicias de los amantes de la fotografía, debéis pasar por el Parque del Lago, una amplia zona verde que cuenta con un lago en su interior y que está equipada con una plataforma de madera y zonas de descanso.

13 - Ciudad de la Cultura Santiago
Foto: Wikimedia // Luis Miguel Bugallo Sánchez

Por la tarde nos quedaría por ver la zona nueva de la ciudad. Lo mejor es callejear a partir de las tres grandes granzas plazas que la conforman: Plaza de Galicia, Plaza de Vigo y Plaza Roja. De toda ellas salen calles que cuentan con un sinfín de locales comerciales. No podéis dejar de visitar la librería Follas Vellas hacia el final de Rosalía de Castro y cerca de la entrada al Campus Sur. Se trata de un local de libros de segunda mano que ofrece todo lo inimaginable para un amante de la lectura con cientos de libros de todo tipo: medicina, historia, novela, literatura gallega y un largo etcétera.

Y si os queda algo de tiempo, no dudéis en regresar al casco histórico y perderos por sus infinitas calles de piedra, en cada una de ellas encontrareis algún edificio espectacular o un coqueto bar para descansar. Esa es la magia de Compostela, siempre hay algo a la vuelta de la esquina que te sorprende.

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