Voluntariado internacional (Esther)
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Hay experiencias que nos cambian, no drásticamente, pero sí aportan algo a nuestra manera de ver la vida y afrontar las cosas que ocurren en ella.

Yo decidí lanzarme al voluntariado internacional hace ya un año. Era una idea que tenía en mente desde hacía mucho tiempo, y así empiezan esas experiencias que enriquecen tu vida: primero en una idea, que se transforma en un plan y finalmente se culmina en una aventura.

Antes de nada me gustaría dejar claro mi punto de vista sobre este tipo de cooperación. Está bien ayudar a los demás sin ningún tipo de remuneración, por supuesto que está muy bien, y digo remuneración porque recompensa desde luego que sí hay, e infinitamente mejor que el dinero. Pero conviene no perder de vista que todo el que recorre miles de kilómetros para colaborar en voluntariado internacional, también busca una nueva experiencia para sí mismo, un nuevo escenario de vida, y que por grande o pequeña que sea la ayuda que aporte, siempre será mucho mayor lo que te llevas de regreso a casa.

voluntariado-internacional-estherYo tenía claro que quería colaborar en un proyecto donde los niños fuesen los protagonistas y encontré mi expectativa perfecta en uno ubicado en uno de los mejores países que he conocido, mi querida Costa Rica.

Durante un mes pasé mis días en un centro comunitario, era una zona muy marginal, donde había que cambiar pañales a bebés, enseñar a leer a esos pequeños tan maduros por circunstancias de la vida, tener duras charlas con niños/as que se acercaban a la adolescencia para evitar que siguiesen tantos malos caminos a los que tenían acceso directo…

voluntariado-internacional-estherY mis fines de semana se basaban en viajar, en descubrir ese gran país de la mano de su gente, con un rumbo más o menos definido que siempre podía variar sobre la marcha.

Añoro tanto esa sensación de llegar a casa cada domingo, cargada con mi mochila, después de tropecientas horas de autobús tras haber descubierto algún maravilloso rincón del país. Tan cansada… pero tan feliz, de que al día siguiente fuese lunes y tener toda la semana por delante para dedicarme a algo que me llenaba. Mis pequeños, tenía tantas ganas de verlos… Uff, aún se me pone un nudito cuando me acuerdo de ellos.

voluntariado-internacional-estherDicho esto y después de un año, os cuento lo que esta gran experiencia aportó a mi manera de ser, creo y espero, que por siempre:

Conoce y deja que te conozcan. Abre tu mente.

Habla, escucha, aprende. Sólo así conocerás gente que te hará ver que hay millones de formas de vivir, algunas muy distintas a la tuya. ¿Ni siquiera te habías parado a pensar esto por estar tan enfrascado en la rutina? A algunos no les volverás a ver en la vida y otros ya nunca saldrán de ella.

Ir sólo y con la mente abierta es fundamental para sacar lo mejor de este tipo de experiencias. En el voluntariado he conectado con gente que jamás imaginaría. Cuánto aprendí en aquella charla improvisada con un rastas de libro que me dijo “Ey gringa, dónde va sola con esa cerveza, siéntese aquí conmigo”… y me senté, y pasaron horas.

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La distancia te desvelará quién te importa de verdad.

Vete lejos y no des más señales de vida que las justas (vale, a mamá todos los días, pero sólo a ella). ¿Quién se ha acordado de ti? ¿En quién has pensado tú? Pues en esas personas es en las que deberías invertir el tiempo. Cuando te vas sólo y por un tiempo más o menos largo, los minutos de espera frente a la puerta de embarque son un tesoro… por qué será que ahí nos preocupamos de que cada una de esas personitas que se están acordando de ti, no se queden sin saber que estarás bien y que cuidarás de ti misma.

Regálate tiempo y párate a observar lo que te rodea.

Alejarse de las prisas y disfrutar de un trayecto te hará ver cosas en las que nunca antes había recaído tu atención. Las miradas de la gente, ese atardecer que se dibuja en el cielo, ese niño que te mira tímido esperando que le hagas una mueca porque sabe que le prestas atención…

En el voluntariado absorbía todo lo que me rodeaba, todos los días, a todas horas. Aquí lo sigo intentando aunque por desgracia es mucho más difícil. La gente va corriendo y apenas despega la mirada de la pantalla del móvil, probablemente tu mirada sólo conectará con la de ese niño, si es que no le han enchufado un vídeo con el móvil para que se esté calladito…

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Relativizar es un seguro de bienestar mental

Nada es tan dramático como te parece en los primeros momentos. Ni ese atasco es el fin del mundo, ni esa discusión te debe hacer perder los papeles. Ese trabajo tampoco es el único al que puedes aspirar y cualquier pérdida se puede superar con tiempo y actitud. Esto también se aprende cuando ves lo que hay por el mundo y qué sonrisas regalan pese a todo ello.

Escribe y recapacita

Cuando vives una experiencia tan enriquecedora pero de duración determinada, escribir y fijar ideas te ayudará a recordar todo aquello que aprendiste. Yo al mío lo llamé Diario de sensaciones y recoge eso precisamente, emociones, palabras que me hacen recordar pasado el tiempo, qué sentí en aquel “aquí y ahora”.

Y con esta experiencia taché uno de los deseos que forman mi “lista de cosas pendientes”, y no sólo fue eso ya que hoy en día hago todo lo posible porque perdure en el tiempo. Que cuando paseo por las calles de Madrid, esa experiencia no se separe de mí.
Y sin perder de vista que siempre será algo temporal –no podría dejar atrás todo lo que tengo aquí– a veces pienso cuál será el próximo destino para hacer algo similar. Destruir fronteras que sólo lejos, en otro ambiente, desaparecen y te dejan ver más allá.

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Fdo: Esther

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