Sabor especial con la Ribeira más romántica…
Bienvenid@s a una escapada a Oporto de fin de semana, un lugar con un encanto particular que convierte las horas en momentos románticos. ¿Qué ver y visitar en Oporto? Esa mezcla de ciudad envejecida, el sabor especial que tienen las ciudades con río y el carácter del pueblo portugués harán de este viaje una experiencia buenísima.
Cómo organizar una escapada a Oporto de dos días
Oporto se recorre muy bien a pie, pero no calculéis los tiempos únicamente por las distancias: las cuestas son una constante y apetece detenerse en cada mirador. Para dormir, elegiría una zona céntrica entre Aliados, Bolhão, Clérigos y São Bento; así estaréis cerca de casi todo sin convertir el alojamiento en el protagonista de la guía.
Cómo moverse por Oporto y llegar desde el aeropuerto
Si llegáis en avión, la línea E de metro conecta el aeropuerto con la ciudad. El sistema Andante integra metro, autobús y algunos trenes urbanos; revisad en su web las zonas y el título que mejor encaja con vuestra ruta. Para esta escapada no hace falta coche: el centro se disfruta andando y el transporte público resuelve Foz y los trayectos más largos.

Día de llegada: Aliados, São Bento y la Ribeira
¡Hemos llegado a Oporto! Seguramente ya sea por la tarde, así que vamos a limitarnos a dar un paseo en el que descubriremos desde el primer momento sus encantos.
Partimos desde la Avenida dos Aliados, una de las arterias más importantes de la ciudad, presidida por el Ayuntamiento. Bajando llegamos a la Praça da Liberdade, grande, animada y con una iluminación muy chula por la noche. En el centro veréis la estatua ecuestre dedicada a Pedro IV.

Muy cerca tenemos la estación de São Bento. Hoy podemos pasar por la puerta y dejar su vestíbulo de azulejos para la mañana siguiente, cuando habrá más luz. Seguimos bajando hacia el río pensando aquello de «luego voy a tener que subir todo esto…». Ya veréis que las cuestas en Oporto son una constante.
En pocos minutos llegamos a la parte más famosa y con más encanto: la Ribeira del Duero. Sus terrazas son una forma estupenda de terminar el día con vistas a Gaia y al puente de Luís I. Aquí podéis probar una francesinha; vais a ver qué «bomba»… jaja. Este ambiente junto al agua me recuerda incluso a la ribera de Budapest.

Día 1: qué ver en el centro histórico de Oporto y Gaia
Empezamos la mañana con una panorámica. Las ciudades portuguesas tienen algo especial en sus miradores; en Lisboa también son impresionantes. En Oporto nos acercaremos a la Torre de los Clérigos: sus más de doscientos escalones se llevan mejor con las piernas frescas y las vistas merecen el esfuerzo. Consultad horarios y entradas en la web oficial de Clérigos.

A pocos pasos está la Livraria Lello. Su interior es espectacular y hoy funciona con ticket-voucher, por lo que conviene reservar hora en su venta oficial. A menudo se relaciona con Harry Potter, pero J. K. Rowling ha negado que la visitara o que inspirase directamente la saga; merece la visita por su propia arquitectura y por los libros.

Continuamos hacia la Rua de Santa Catarina, donde se encuentra el histórico Café Majestic, y después al renovado Mercado do Bolhão. Volvemos hacia São Bento para entrar en su vestíbulo y ver los grandes paneles de azulejos que narran episodios de la historia portuguesa.
Antes de comer podéis visitar el Palácio da Bolsa si habéis reservado una visita guiada. Si el tiempo es justo, yo priorizaría caminar sin prisas hasta la Ribeira. Esta es una ruta de fin de semana: no tiene sentido convertirla en una carrera.

Paseo por el Duero, puente de Luís I y bodegas de Gaia
Después de comer, para hacer la digestión os recomendaría un paseo en barco por el Duero. Dura aproximadamente una hora y ofrece una perspectiva diferente de Oporto y sus puentes. Después cruzamos a Vila Nova de Gaia para conocer una bodega y catar el famoso vino de Oporto.
Yo sinceramente no sé muy bien qué tiene este vino, pero os aseguro que te deja de un contentillo… así que, ya que estamos, ¡vamos a aprovecharlo! Reservad la bodega que más os interese y comprobad qué incluye la visita; Sandeman y Ferreira son dos de las más conocidas, pero hay muchas alternativas.

Para cenar repetiría por la Ribeira, porque es lo más bonito y lo que más ambiente tiene. Si luego os apetece continuar, por las calles de Galerias de Paris y alrededores se concentra buena parte de la noche de Oporto.
Día 2: Sé de Oporto, paseo hasta Foz y playa
¿Cómo nos hemos levantado? Depende de lo que nos hayamos liado la noche anterior será más o menos duro el despertar… pero no pasa nada: para hoy tenemos un plan más tranquilo.
Por la mañana nos acercamos a la Sé de Oporto y a su entorno. Desde la zona alta podéis bajar hacia la Ribeira con el Funicular dos Guindais cuando esté operativo; además de ahorrar desnivel, regala una perspectiva muy bonita del puente y el río.
¿Cómo vamos a volver a casa sin conocer la desembocadura del Duero? Seguimos el río hasta Foz do Douro. El tranvía histórico es la opción más pintoresca cuando presta servicio, aunque el autobús suele ser más práctico. No es una playa tropical, pero sí un final con ambiente local: una comida mirando el Atlántico pone la guinda perfecta a este viaje.

Qué visitar cerca de Oporto si tenéis un día más
Si podéis añadir una jornada, Guimarães es una excursión estupenda por su centro histórico, el castillo y el Paço dos Duques. Se llega en tren desde Oporto y así evitáis depender del coche. Consultad horarios antes de salir y dedicadle el día completo para disfrutarla sin prisas.
Y se termina esta escapada de fin de semana. ¿Qué os ha parecido todo lo que hay que ver y visitar en Oporto? Seguro que volvemos a casa con muy buen sabor de boca; como dije al principio, esta ciudad tiene algo especial que nos permite desconectar del mundo durante dos días disfrutando de esos pequeños placeres de la vida…
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[…] Vinos: todo el poso histórico de los auténticos cascos vellos de Galicia. Los siglos se palpan sobre los sillares de granito de sus construcciones y sus “rúas”. Multitud de rinconcitos con encanto creados por la estrechas calles y los diferentes usos a los que se ha visto abocado. Aquí, hoy en día disfruta de una intensa vida gastronómica donde bien puedes comer las mejores ostras en la “calle de las ostras” o disfrutar de un auténtico lacón con grelos en el “Porco”. Si todavía tienes ganas de más, vinos ofrece también un amplio abanico de locales nocturnos y pequeños bares donde poder probar su licor café o su aguardiente de hierbas. A mí me recuerda un poco a Oporto… […]